Monográfico dedicado a la Heráldica de la catedral de Tortosa. Parte I

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fachada barroca de la catedral de Tortosa 

Fachada y entrada principal de la catedral de Tortosa. S. XVII

La actualización del “Libro de Armoria”, se ha realizado, el dia 1 de marzo, destinada a mostrar la heráldica de la catedral de Tortosa. 

Relación de escudos de la Parte I:

Alaga, Letra A, página 13. – Alaix, P., 13. – Aldana, 20. – Aldana, 21. – Aznar, Fco., 63. – Barberà, R., 10. – Barutell, 15. – Batet, P. 18. – Bilbao, F. 35. – Boteller, 50. – Botiller, 50.  Canyisar, 19.  – Çaporta, G. 21. – Cardona, J. B., 23.  – Castellet, P. 35. – Castre, O., 39. – Coll, P. 9. – Comte, A. 63. – Esteba, G. 15. – Flandina, G., 15. – Fuster, 29. – Garret, 10. – Garridell, 11. – Gerona, 17. – Guardia, 17.

LA HERÁLDICA DE LA CATEDRAL DE TORTOSA

Parte I

A los pies del castillo morisco de La Zuda, y casi a orillas del río Ebro, se encuentra la majestuosa catedral gótica de Tortosa, en tierras catalanas de la provincia de Tarragona. Fue construida a mediados del siglo XIV, se halla situada en el espacio en el cual tradicionalmente se ubicó el Forum romano, posteriormente fue lugar de culto de la catedral visigótica, con la invasión de los árabes en su fulgurante conquista se transformó en mezquita. Entre los años 1158 y 1178, se construyó la iglesia románica, en lo que es hoy el recinto actual, se fundó bajo el amparo y advocación de Santa María. En el mismo año en que se concluyó el edificio románico lo consagró el arzobispo de Tarragona el 28 de noviembre de 1178. Asistieron a la inauguración los reyes de Aragón Don Alfonso y su esposa Doña Sancha, los cuales contribuyeron con numerosas donaciones a la construcción de esta iglesia. Asistieron también algunos nobles y otros obispos, muchos de los cuales firmaron la donación que hicieron los reyes a esta iglesia para su sustento.

En el 1347 se empezó a construir la nueva catedral gótica, ostentando actualmente el título de basílica que le fue concedida en el año 1931, junto con el Palacio Arzobispal “Monumento Histórico Artístico de Interés Nacional” .

Abside catedral de Tortosa

Absis exterior del siglo XIV, de la catedral de Tortosa

La catedral gótica

A principios del año 1340 la ciudad de Tortosa, quiso renovar su antigua iglesia románica, por otra de factura dentro del orden gótico, siguiendo el ejemplo de otras ciudades de la Corona de Aragón. Los feligreses tortosinos comenzaron a sufragar los costes para esta nueva basílica, según sus posibilidades. Les dio el ejemplo el obispo Berenguer de Prats, junto su cabildo, ofreciendo para la fábrica la décima parte de los beneficios, distribuidos en tierras, inmuebles y rentas. Con esta ayuda se logró comenzar el nuevo edificio en el año 1347, bajo la dirección del maestro de obras Bernat Dalguaire, el cual aparece documentado en el 1347, en los libros de fábrica de esta basílica. La nueva iglesia se construyó adosada al claustro, junto a las dependencias comunitarias de la Canónica, fundada en el siglo XII.

Puso la primera piedra el obispo don Bernardo de Llordat el 31 de mayo del mismo años 1347, en medio del absis interior. El altar mayor ya estaba construido en 1351, es el mismo que hoy podemos ver. De la misma época son los dos púlpitos existentes todavía, en piedra labrada con motivos religiosos, y los escudos labrados de la familia Soldevila, situados en la parte izquierda de cada púlpito, con toda seguridad que esta familia sufragó los gastos de la construcción; la realización de esta obra de sillería, seguió un procedimiento muy complejo, y de gran coste monetario, uno de los factores que la encarecía era la explotación y el transporte de la materia prima, que se adquiría en canteras muy determinadas.

Para continuar con las obras de la catedral de Tortosa, se buscaron nuevos recursos económicos en los años precedentes, con rentas del obispado y donaciones de los ciudadanos de Tortosa.

En el 1375 el obispo don Guillermo de Torrelles, además de las oportunas indulgencias a quien colaborase monetariamente en la construcción de la catedral, le aplicó la anata de los beneficios de los cincuenta años siguientes. La constitución de esta anata y sus estatutos los aprobó el arzobispo de Tarragona y el Papa Luna en el 1400, y posteriormente en el Concilio de Basilea, celebrado en marzo de 1441. En este mismo año, el 12 de abril, consagró de nuevo el altar mayor el obispo auxiliar de la diócesis don Bernat, por ausencia del titular don Otón de Moncada, que por aquellos años se hallaba ausente, ocupado en las tareas conciliares de Basilea.

El obispo natural de Morella Gaspar de Punter consagró la catedral gótica el 8 de junio de 1597, con toda solemnidad. Se calcula que la construcción de esta basílica duró unos 412 años.

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Reja policromada costeada por el obispo Gaspar de Punter. S. XVII

En el año 1600, este obispo, costeó la magnífica reja de hierro policromado, bellísima  obra de arte y de difícil ejecución en aquellos años, con el escudo personal en la parte superior de la reja; separa el cuerpo de la nave con la puerta de entrada, su coste fue de más de dos mil libras; dejando escrito en su testamento se pagase seis libras de renta anual para que se cuidase de su mantenimiento y conservación.

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Nave de la catedral de Tortosa con las capillas laterales

La arquitectura de la catedral gótica

El edificio es de planta basilical, compuesto de tres naves sin crucero con capillas laterales entre los contrafuertes y cubierta con vueltas de crucería, con tres plantas sostenidas por grandes contrafuertes y poderosos arbotantes en la parte exterior, siguiendo el ejemplo de algunas catedrales góticas catalanas de influencia francesa de la misma época. La cubierta es de bóveda cruzada en todo el edificio, muy bien iluminada con ventanales alargados en tres niveles, aprovechando la luz solar, perpendicular desde arriba en primavera y verano dejando filtrar la luz a todos los niveles de la planta principal. También hay que destacar los elementos de influencia gótica-flamígera que se distribuyen por el templo. El ábside de construye en forma de doble girola, sin ninguna separación de las capillas absidiales integradas en la nave externa con tramos triangulares muy estrechos.

La construcción de la fachada principal, diseñada en estilo barroco por el maestro Martín de Abaria, representó la finalización de las obras de la catedral. El proyecto original, que seguía esquemas puramente barrocos se hallan aún por terminar. En la actualidad se está excavando en la base de la fachada encontrándose de las distintas iglesias númerosos vestigios arqueológicos románicos y visigóticos.

Del conjunto catedralicio se destaca en particular las capillas absidiales y las laterales y en especial la dedicada a la Mare de Déu de la Cinta, patrona de la ciudad. Construida entre los años 1672 y 1725, se trata de un ejemplo del barroco en su plenitud.

Aloja tesoros de incalculable valor artístico como el retablo policromado de “La Transfiguración”, realizado por la escuela de Jaume Huguet que fue muy prolífica en Catalunya, obra del siglo XV, y las sillerías de los coros del siglo XIV. El gran tapiz medieval de la “Ultima Cena” de gran validez histórica y artística de incalculable valor. El retablo de Santa María -también llamado de la Estrella, ejecutado en el siglo XIV con madera policromada, distinguiéndose por la pintura azul del fondo-, el retablo de San José.

 Pila bautismal, donada por el Papa Luna

   Escudo del Papa Luna en la pila bautismal 

1. Pila bautismal donación del Papa Luna a la catedral de Tortosa. S. XV. 2. Detalle del escudo de armas de la casa de Luna

Entrando por la puerta principal en el lado derecho, existe una capilla que en su interior hay una pila bautismal de forma octogonal, de bella factura gótica, en los cuatro lados figura el escudo de Benedicto XIII, el Papa Luna, procede del castillo de Peñíscola, su estilo es del siglo XV. Hay un sepulcro de Juan de Gerona en la capilla del Santo Rosario, con sarcófago de alabastro, de estilo gótico florido, con detalles de transición al renacimiento, con los blasones de esta familia en la parte superior. En el centro figura una imagen con doselete laboriosamente esculpida, talla del siglo XIV.

Arcos con columnas salomónicas de la familia Boteller

Arcos con columnas salomónicas de alabastro y enterramiento de la familia Boteller. Al fondo capilla del Santo Sepulcro. S. XV

Hay una capilla costeada posiblemente por la familia medieval de los Boteller, en el primer tramo del ábside, de estilo gótico florido puro; su puerta aparece dividida en tres secciones por dos columnas salomónicas de mármol o alabastro, con el escudo de armas de esta familia de mercaderes ennoblecidos en la parte superior.

Alberga en la misma sede un fondo documental de gran antigüedad en su archivo capitular con interesantes códices y manuscritos, que dan testimonio de los acontecimientos por los que ha pasado esta catedral. Actualmente el archivo se halla en proceso de renovación, pendiente de las ayudas de la Generalitat de Catalunya.

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Vista del claustro de la catedral de Tortosa

El claustro de la catedral

Destaca el armonioso claustro construido por los canónigos de San Agustín en el siglo XIII y XIV, de estructura trapezoidal, con cuatro galerías formadas por arcos ojivales de gran belleza, con aleros techados de madera sobre arcos apuntados.  En los muros de éste se encuentran los osarios de canónigos y prohombres de la ciudad de Tortosa, con sus escudos propios o familiares con inscripciones de letra gótica en catalán arcaico y en latín, verdaderas obras de arte escultórico y epigráfico catalán, enmarcadas con una moldura lisa o de media caña, decorada con elementos vegetales armoniosamente entrelazados, según el gusto de la época gótica, y en los angulos o en los laterales los blasones de la familia o del propio difunto. En el centro existe una fuente de una sección labrada con motivos góticos florales.

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Piedra denominada “Tres Segells” (Tres Sellos), el primer sello representa el escudo cívico de la ciudad de Tortosa, en el centro la imagen policromada de la Virgen María, y tercer sello el hacha puesta en banda.

En el ángulo derecho del claustro destaca la piedra llamada de los “Tres Segells” (Tres sellos), formada por tres óvalos con el escudo de la ciudad, y en el centro un óvalo con la imagen  de la Virgen María, en el de la derecha, se halla un escudo cargado con un hacha, según algunos historiadores representa el privilegio de la mujer tortosina, adscrita a la Orden de la Hacha, instituida por Jaime I el Conquistador en premio a la valentía de las mujeres tortosinas por el valor demostrado ante una de las invasiones sarracenas. Según otros autores personifica la justicia o autoridad civil. También hay en el claustro la puerta románica perteneciente a la sala refectorio de los canónigos regulares de San Agustín. Y aquí se abren las puertas del refectorio, de la antigua sala capitular y de acceso al templo actual por una de las naves laterales. Hay dos  columnas de pórfido de gran belleza sosteniendo un ventanal. 

Lapida del canónigo Spuny. s. XIv

En los laterales de esta lápida pueden apreciarse los escudos de los Spuny y en el centro la de los Pau, perteneciente a los restos del canónigo B. Spuny S. XV.

La heráldica catedralicia

La heráldica catedralicia de Tortosa, sigue los patrones clásicos de las demás catedrales, monasterios e iglesias catalanas, enterramientos en el crucero central, en las naves y pasillos laterales, capillas donde se hallan un buen número de osarios con sus arquetas sujetas por travesas con sus inscripciones en latín medieval,  dan testimonio del personaje allí enterrado o sus restos óseos, casi todos religiosos. En la gran mayoría de los enterramientos tortosinos, figura en sus laudas sepulcrales el escudo propio o el de la familia, generalmente de obispos, canónigos, caballeros, y “Ciutadans Honrats” de Tortosa, equivalente este título al hidalgo castellano o al infanzón aragonés, aunque restringido su número a los fieles. Las características de sus blasones siguen también los modelos medievales de la heráldica catalana, peculiar en algunas de sus piezas y en la distribución de sus cargas, escudos parlantes, puede observarse el monte flordelisado o “mont florea”, tantas veces mencionado en los armoriales catalanes de finales del siglo XIV y principios del XV, como el de Steve Tamburino, Bernat Mestre o Bernat de Llupià, este último de mediados del 1500, destaca también la genuina “bordura de peces” (bordura de piezas), o “bordura componea” (bordura componada), citadas por algunos heraldistas de habla catalana, la universal y reina de las aves el águila, o el león rampante éste no puede faltar en una buena heráldica que se precie, torres, castillos y otras muchas piezas más. La antigüedad de estas lápidas en su gran mayoría, se pueden cifrar desde los años 1300 hasta finales de éste, aunque existen epitafios de principios y mediados del siglo XV, posiblemente algunos de estos enterramientos ya existieron en la antigua catedral románica y en la fundación de la nueva sede gótica, fueron colocados en una pared del claustro, en el lado oeste, respetando así la voluntad del difunto. También existen blasones en labras heráldicas datadas en los años 1500 hasta bien entrado el siglo XVI.  

   

Lapida del obispo Berenguer de Prat

Lapida de los Vilaubí, en el claustro de la catedral de Tortosa

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  1. Ejemplo de letra carolingia en la lápida del sarcófago del obispo Berenguer de Prats o Prat (1316-1341). 2. Letra gótica en la lápida de los esposos Vilaubí. (Años 1380 y 1390). 3. Modelo de letra humanística empleada en el siglo XVI, en el osario del obispo Joan Baptista de Cardona, el 3 de junio de 1558.

La epigrafía de la catedral de Tortosa

Los tres grandes tipos de letras medievales, empleados en el lapidario de la catedral, siguen patrones clásicos de la epigrafia bajomedieval de la antigua de la Corona de Aragón. La letra carolingia o carolina, convive con la gótica, junto con sus variantes, la uncial y la semiuncial. En las sepulturas de la nave destacan los epitafios en letra romana y humanística. Tanto la carolina, uncial o semiuncial, son labradas con terminaciones exageradamente alargadas, en especial la “d” la “g” “p” y “q”, con algunas abreviaturas de tipo religioso, muy común en el campo lapidario medieval en Catalunya y en todos los reinos de la corona aragonesa. La letra gótica de trazos angulosos, llena de ligaduras y contracciones; las variantes de la letra gótica dominan tanto la plena como la baja Edad Media, desde el siglo XII hasta finales del XV; la letra Romana se introduce a finales del siglo XV, y alcanzará un gran desarrollo en el ámbito humanístico, de ahí que se la llame también letra Humanística. Las tres pueden desarrollarse en trazo redondo o en trazo cursivo. Y las tres se encuentran bellamente representadas en la catedral tortosina. Las abreviaturas no plantean un grave problema son en general las propias de escrituras lapidarias, algunas ligaduras, siglas y contracciones. Se trata de una escritura sin grandes dificultades para su lectura correcta, aunque el mal estado de conservación en algunas, sí plantea bastantes dificultades de lectura e interpretación.Para los aficionados y amantes de la heráldica, no puede dejarse pasar por alto el interesante blasón de los Boteller y la lauda sepulcral de mármol de los Oliver de Alaxà, antiguas familias tortosinas enlazadas en aquella época, todavía se hallan en buena conservación. Con los emblemas heráldicos del ala y el olivo.

Continuará en la Parte II

  • Nota: Las fotografías de Heráldica son propiedad de Jesús Sanz, que permite hacer uso de ellas, excepto para fines comerciales, siempre citando el lugar de procedencia. www.armoria.info.

 J. Sanz

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