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La heraldica del monasterio de Sant Pau del Camp

La actualización  del “Libro de Armoria”, se realizará el 1 de septiembre con el Monográfico dedicado a la Heráldica del Monasterio de Sant Pau del Camp, en Barcelona.   

    

LA HERÁLDICA EN EL MONASTERIO DE SANT PAU DEL CAMP (Barcelona) 

A extramuros de la Ciudad Condal y casi tocando la falda de Montjuic, existía hasta bien entrado el siglo XIX una expléndida llanura dedicada al cultivo, de hortalizas y cereales. También un núcleo urbano de alquerías habitadas desde los tiempos de la conquista de Roma. 

Su historia 

Es muy escasa la documentación sobre el monasterio de Sant Pau del Camp y además sumamente confusa, según los historiadores barceloneses.  Se dice que fue fundada por el conde catalán Guifré Borrell entre los años 897 y 911, según la lápida funeraria de este conde hallada en el año en unas excavaciones en enero de 1596 y actualmente adosada al muro del brazo izquierdo de la iglesia bajo el crucero. En la Sala Capitular (siglo XIV) actualmente se conserva la lápida sepulcral del presumiblemente fundador, el conde Wifredo II de Barcelona, que quiso ser enterrado en este monasterio, en el año 911.   

Desde su fundación hasta el saqueo de Almanzor (otro Bin Laden al uso), en el año 985, en correrías por la Península Ibérica, sembrando devastación a donde quiera pasara, no hay ningún documento escrito, quedando como una simple iglesia, que no albergó ninguna comunidad religiosa hasta su segunda fundación. 

Los nobles Geribert Guitard y su esposa Rotlandis, fundadores del linaje de los Belloc, lo volvieron a reconstruir a sus expensas y lo unieron administrativamente al monasterio de Sant Cugat del Vallés para que pudiera constituir una nueva comunidad monacal benidictina, transformándose en calidad de Priorato.  

En el siglo XIV, se construyó una segunda muralla defensiva en la ciudad y Sant Pau del Camp quedó finalmente englobada entre las dos en el recinto amurallado.  En el siglo XIII ya no dependía de Sant Cugat; y en el año 1490 se celebró en Sant Pau del Camp el último capítulo general de las dos provincias eclesiásticas de Tarragona y Zaragoza. Y en el año 1508 se une al monasterio benedictino de Montserrat, en el 1593 pasa otra vez a depender del de Sant Cugat y el año 1617 para a depender del monasterio de la Portella del Berguedà, cerca de la ciudad de Berga. Los monjes lo abandonarán definitivamente por el decreto de exclautración por la Ley creada de Mendizábal en el 1835. El año 1897 fue declarado monumento nacional  

Su estructura

 La estructura de la antigua iglesia fue totalmente renovada hacia el siglo XIII, con un tipo de construcción de planta románica de una nave con cruceros, tres ábsides y cimborio. Se utilizó la piedra labrada en las partes nobles, procedente de las canteras de Montjuïc, como la puerta y la parte alta de la fachada y los arcos sustentados por canecillos decorados con diversos motivos, que la circundan en las paredes y ábsides y en algunas partes internas de la nave. Con la aparición de la arquitectura gótica se le añadieron elementos de este nuevo orden, parte del claustro, por ejemplo. En la portada fueron aprovechados dos capiteles de mármol de diseño visigótico que sostienen unas impostas decoradas con motivo geométricos. En el relieve del tímpano se representa la majestad del Señor entre San Pablo y San Pedro, motivos muy frecuentes en el arte románico en muchas construcciones de este tipo. A cada lado del arco emergen el león y el toro símbolos de los evangelistas, y en relieves más altos, el Angel y el Aguila entre los cuales aoarece la mano de Dios bendiciendo, también símbolos muy extendidos.

En la inscripción del dintel se recuerda a los personajes nobles que sufragaron la obra de la nueva iglesia. El recinto fue nuevamente devastado durante la Semana Trágica de 1909 y en 1936.

Desde entonces se han realizado diversas restauraciones, que dieron fruto a nuevos hallazgos arqueológicos de notable interés histórico. 

El claustro

El claustro es de pequeñas dimensiones como corresponde a un monasterio benedictino es reducido, recuerda a otros de la época en Catalunya. La obra artística, según los entendidos, se mueve entre las influencias lombardas y morisca que produjeron los arcos lobulados y la labor de unos constructores en otros monumentos del siglo XIII que conserva la ciudad de Barcelona, que no son muchos por cierto.

La construcción de este claustro posiblemente debió seguir a poco tardar de la reforma de la iglesia. Forma un patio cuadrado con refuerzos intermedios al centro de las galerías, que discurren sobre columnas emparejadas que manifiesta una tradición cisterciense que le prestan un encanto singular. Las figuras que adornan los capiteles, recuerdan al claustro del monasterio de San Cugat: leones, aves de rapiñas y pájaros muy acorden con la época de construcción. No faltan las sirenas, ni las luchas de guerreros con monstruos y leones que recuerdan al mural que se halla en los exteriores de la catedral de Barcelona, en la puerta de Sant Iv (San Ivo), en la calle de los condes de Barcelona.

 Su heráldica 

Actualmente alberga en el claustro algunos sepulcros con los escudos de diversas familias de la nobleza media catalana del siglo XIII, como la de los Belloch, Belloc, Belloqui, Bellochi, como registran algunos manuscritos antiguos (Belloqui o Bellochi, es sin duda una latinización del apellido Belloch), de tanto arraigo en tierras catalanas y aragonesas; o los Olcinellas o Uncinellas, tan extendidos por Catalunya, Aragón y Valencia, los Desprats o Dezprats otro linaje muy prolífico en tierras catalanoaragonesas y que tantas veces hemos visto dibujados en los nobiliarios actuales y manuscritos los escudos de estas familias. En total son unas cuatro familias que todavía quedan enterradas en sus arcosolios con los sepulcros armoriados y esculpidas sus armas en sus tumbas, pero debió albergar a más linajes barceloneses, así el manuscrito Ms B-87, anónimo datado del siglo XVI, cita algunas familias más, aunque actualmente sólo existen estos cuatro sepulcros blasonados.  También como tapadera de un sumidero en el patio de entrada, se encuentran gravadas las armas de los Blanch o Blanc, triste destino de una lauda sepulcral de una de las familias más renombradas de la Barcelona medieval de finales del siglo XIII y principios del XIV.

Llama la atención al curioso heraldista, que en el suelo del claustro ni tampoco de la nave central de las laterales, existan otros enterramientos, es muy posible, que con las devastaciones que ha sufrido este monasterio y reformas, fueran eliminadas estas tumbas y con mejor suerte se encuentren en algún museo. O en el peor de los casos en alguna mansión norteamericana, decorando algún jardín, vendida por un algún chamarilero o anticuario.

  

J. Sanz

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